UGT Servicios Públicos Región de Murcia ha presentado una denuncia ante la Inspección Provincial de Trabajo y Seguridad Social por la actuación de Correos ante el cierre de su edificio de Alhama de Murcia y el traslado del personal a Totana impuesto, sin negociación ni garantías preventivas.
Hay que recordar que a comienzos de agosto se registró un terremoto en la zona y, tras el movimiento sísmico, se detectaron desprendimientos y grietas en las instalaciones de Alhama. El 10 de agosto, ante la imposibilidad de garantizar la seguridad, Correos ordenó abandonar el edificio y trasladó provisionalmente a su personal a Librilla. Desde entonces, trece trabajadores han prestado servicio durante casi dos meses en unas dependencias improvisadas y que los propios empleados han descrito como un "auténtico pesebre".
UGT considera que esta solución debía ser temporal mientras se buscaba una alternativa segura y consensuada, por lo que durante este tiempo el sindicato y el propio personal han trasladado a la empresa distintas propuestas organizativas, con el silencio por única respuesta de Correos.
El responsable de Postal de UGT Servicios Públicos RM, Pepe Coronimas, critica que sin embargo, "ahora la empresa pretende resolver la situación imponiendo el traslado de la unidad de reparto a Totana, sin negociación, sin acuerdo y sin facilitar los estudios preventivos y organizativos necesarios", al tiempo que explica que el centro de trabajo "verá prácticamente duplicada su ocupación y asumirá un importante incremento de actividad justo cuando se aproximan las campañas de mayor carga de trabajo".
Al respecto, indicar que UGT solicitó formalmente la evaluación preventiva y la comprobación de la capacidad real de las instalaciones, ante lo que Correos no respondió, lo que ha llevado al sindicato a solicitar a la Inspección de Trabajo una visita urgente y el requerimiento de toda la documentación preventiva y organizativa.
Los importantes daños que presenta el edificio de Correos de Alhama hacen prever que el cierre no será breve. Para UGT, seguir hablando de provisionalidad mientras se traslada la unidad a otra localidad carece de credibilidad y se parece más en una política empresarial de concentración de unidades y reducción de servicios en los municipios.
"Correos ha convertido una situación sobrevenida en un cheque en blanco para imponer sus decisiones. Alhama, con cerca de 25.000 habitantes, necesita una unidad de reparto segura, estable y situada en su propio municipio", señala Corominas.
Por todo ello, UGT exige a Correos que abandone su política de 'el cortijo es mío' y habilite un inmueble adecuado en Alhama que permita albergar a la plantilla y garantizar el servicio público postal y le recuerda que el silencio no es negociación, la provisionalidad no puede convertirse en abandono y una emergencia no puede utilizarse para eliminar servicios públicos.
